Tratamiento Ortopédico Defromidades
Cirujía

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Deformidades

Aunque la neurocirujía puede resultar en un gran mejoramiento de las funciones del brazo, un niño con parálisis del plexo braquial puede quedar con deformidades - el más obvio siendo el de un brazo corto - y otros efectos como debilidad residual del músculo. Un brazo corto es una función de la severidad de la lesión. En niños con lesión severa y debilidad severa persistente, el brazo afectado podría ser hasta 4 pulgadas más corto que el otro brazo. El niño debería usar el brazo afectado tanto como sea posible en actividades diarias para minimizar el problema.

Deformidades específicas se pueden catalogar como sigue:

Hombro

aducción limitada
rotación interna
contracturas

deformidades de la cabeza del húmero
deformidades en la articulación del hombro

Codo

contracturas de flexión
contracturas de extensión

supinación activa limitada

dislocación de la cabeza del radio

Mano y Muñeca

deformidades paralíticas


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Cirujía

Al nacer, los huesos, músculos, tendones y ligamentos del hombro y el brazo su forma, lugar y relación de una con otra es relativamente normal ya que ellos son afectados secundariamente por la lesión del plexo braquial. A medida que el niño crece, sin embargo, cambios anormales pueden desarrolarse en el hombro, codo y articulaciones de la muñeca. Para minimizar estos cambios y la rigidez que resulta, es crucial que el niño comience ejercicios diarios enfatizando el movimiento de la articulación tan pronto como se realiza el diagnóstico.

Después de una máxima recuperación de una parálisis del plexo braquial, problemas residuales ortopédicos podrían prevenir una función óptima del brazo y la mano. En este momento, una evaluación detallada puede identificar una intervención - soltar el músculo, transferencia de tendones, rotación de huesos o unión de articulaciones - lo cual podría aumentar la función del brazo. Ya que cada niño con parálisis del plexo braquial tiene una combinación única de debilidad del músculo, rigidez de las articulaciones y deformidad ósea, la forma precisa de abordar una cirujía variará para cada individuo.

En general, pacientes más jovenes tienen menos deformidades óseas del hombro y el brazo, y una cirujía temprana que utilice un aflojamiento del músculo y transferencia de tendón puede ser útil para optimizar la función y prevenir problemas futuros. Dependiendo en el problema en particular de cada niño, estos procedimientos podrían realizarse separadamente o combinados.

En el hombro, los músculos del pectoral mayor, latisimo dorsal, teres mayor y menor, infraespinoso, supraespinoso y serrato anterior se pueden soltar o transferir para optimizar el rango de movimiento y resistencia. Un procedimiento de cirujía que se realiza frecuentemente se llama “Sever-L’Episcopo,” el cual comprende aflojamiento del músculo, alargamiento y transferencia del tendón en el hombro.

En niños mayores, las anormalidades en los huesos y músculos se vuelven más pronunciadas, lo que significa que diferentes procedimientos quirúrgicos como una osteotomía de rotación del hueso del brazo y una unión de las articulaciones del hombro se requieren. La osteotomía del hueso del brazo (humero) crea una relación más funcional entre el codo y la mano. La unión de la articulación del hombro es la técnica a escojer para tratar un hombro inestable y adolorido con función pobre del deltoide. Este procedimiento se realiza casi siempre después de que los huesos hayan madurado lo cual toma aproximadamente 14 años en niñas y 16 años en niños. Además, se recomienda algunas veces la transferencia de tendón y aflojamiento del músculo en el codo, antebrazo, muñeca y mano.